para nadie más se ha inventado el mar.
y los frescos atardeceres
llenos de vida
que respiran los colores de la húmeda naturaleza...
y el viento
que viene a acariciar tus cálidas mejillas
para apoderarse de tu pelo otoñal.
Siempre con palabras en la boca
de reojo contemplo el espectáculo
mientras me imagino ser aire
que roza tu piel y se cuela entre tu ropa
apoderándose de ti.
Un golpe accidental en la mano me basta.
Uy! Perdón!
le exacta,
Hace 13 años