jueves, 29 de marzo de 2007

No me gusta pensar

Y pensar que hoy es un día de esos,
un día de estos.
Y pensar que nunca será de aquellos.
Y pensar que siempre ha sido de esos.

En cada momento de forma diferente y sin nombre,
pero en todos iguales.
Un día entre muchos,
a veces por semana, otras mensual:
siempre vuelvo a lo fatal.

No busco la felicidad,
pues no estoy desquiciado,
tampoco soy feliz,
pues nunca me he conformado.

Mi alegría sólo dura
esos momentos en los que te veo sonreír
y me haces creer que puedo causarte alegría.

Hoy no te he abrazado
y he vuelto a estar pensando
en lo miserable que soy.

Mi felicidad dura lo que dura una sonrisa
devuelta o arrancada,
pero al igual que la mueca,
se desvanece y siempre vuelvo a lo mismo.
Ahora sólo de ti depende.

Tengo la certeza de que me he vuelto adicto
a las sonrisas para no caer,
pero cuanto más alto subo,
más fuerte es la caída.

¿Por qué me cuesta tanto dar al mundo
eso que tú sólo recibes?

¿Por qué no consigo la felicidad
si tengo la clave entre mis manos?

Un paseo por lo más oscuro para dar con una solución optimista, quizá la única
sin ánimo de traumatizar a nadie.